Café Racer

Norvin: motor Vincent en un chasis Norton

En las décadas de los años ’50 y ’60, los jóvenes trabajadores ingleses no siempre podían permitirse una motocicleta como los bólidos que corrían en las carreras legendarias, por ejemplo el Tourist Trophy. Eso no preocupaba mucho a los chavales con las chaquetas de cuero y los pelos de loco, los cuales estaban formando las bases de la cultura “hazlo tú mismo”. Así empezaron a tunear sus máquinas de dos ruedas, creando motos con una estética y prestaciones de auténtica racing, sin quitarle la posibilidad de circular por las calles y quedar con los amigos en una cafetería en las afueras de la cuidad, o retarse en carreras urbanas entre un bar y otro, de café en café, creando la moda de las Café Racer.

Jóvenes de la época con sus motos modificadas estilo Café

Con el paso del tiempo, la moda se hizo popular y muchos preparadores empezaron a modificar modelos de serie para transformarlos en ejemplares cada vez más originales y extremos, dejando atrás los tuneados espartanos de los jóvenes rockeros, creaban motos con una estética elegante, cuidando los más mínimos detalles. Los que buscaban la “motocicleta perfecta”, cogían el mejor chasis acoplando un motor de otro fabricante, más potente o más fiable, generando motos completamente nuevas, únicas, sencillas, con muchos cromados y pulidos, donde no había sitio ni para el pasajero ni para accesorios superfluos.

Triton: motor Trimph en chasis Norton. Notar los detalles modernos como el freno de disco delantero.

Los mejores motores Triumph Boneville venían montados en chasis más rígidos y estables: como el “Norton Featherbed”, así nació la “Triton”, y si querías un motor más grande y potente, pero un poco más delicado, tenías la posibilidad de montar un motor de 1000cc en V Vincent, creando una “Norvin”, solo para citar las más populares.

Las míticas “Café Racer” pululaban en las calles con sus estéticas que quitaban el aliento, muy elegantes y bellas para arriesgarse en carreras urbanas como hacían los jóvenes y sus hierros tuneados y sin embargo, ideales para relucirlas en un aparcamiento de algún pub o cafetería, como el mítico “Ace Café” en la periferia de Londres.

El pub Ace Café en una foto de la época

Hoy en día la cultura “Café Racer” está volviendo de moda y abarca muchos estilos de tuneados, incluyendo transformaciones de motos más modernas. Hay que decir que muchos llaman “Café Racer” a estilos que no son propios de esta moda, como por ejemplo las “Scrambler” y las “Bobber” o en caso de motos modernas las “Street Fighter” o las “Muscle Bike”.

Cabalgando la ola del resurgimiento de lo clásico que estamos viviendo en el mundo de las dos ruedas, muchos fabricantes, a lo largo de las últimas décadas han sacado al mercado modelos de motos con un estilo “Café Racer”, como la Triumph Thruxton o Ducati con la gama Sport Classic, y muchas más marcas y modelos.

Triumph Thruxton 900, Café Racer de serie.

Por ultimo, permitidme una opinión al respecto: las “Café Racer” son motos únicas, transformadas y hechas por el mismo dueño, comprando una “Café” hecha en serie se pierde el significado mismo de esta cultura, aunque entiendo y respeto a quien le gusta este estilo y no quiere embarcarse en costos y lentos tuneados donde las normativas actuales obligan a homologar hasta la más mínima modificación.

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